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¿Es el Blue Monday otra estrategia de marketing?

Marta Vázquez – Responsable de comunicación en Kerning Studio

¿Qué podría ser peor que un lunes frío en plena vuelta de vacaciones? Que te recuerden cada cinco minutos que es lunes, que los termómetros han caído en picado y que acabas de volver de tus vacaciones. Y sí, eso es precisamente el Blue Monday.

El “investigador” y “científico” —con muchas comillas— Cliff Arnall fue quien, por encargo de la agencia británica Porter Novelli y su cliente Sky Travel, estableció este como el día más triste del año. La agencia confió en Arnall y su “método científico” para conseguir vender más viajes para el verano, pero lo que no vieron venir es que su razonamiento tuviera más de marketing que de ciencia.

¿Se puede calcular cuál es el día más triste del año? Científicamente, no. Poniendo en una balanza diferentes variables socioeconómicas, podemos hacer una aproximación. Y eso es lo que hizo Arnall: una estrategia de marketing redonda.

Análisis “del mercado”

Según el CIS, el Covid, el paro y la crisis económica son los principales problemas para los españoles actualmente. Eludiendo el Covid —entendemos que las pseudociencias y la astrología tampoco eran el campo de Arnall—, el investigador supo extraer estas dos variables que preocupaban —ya entonces— a la población.

La “cuesta de enero” es un bache que muchas familias tienen que pasar cada inicio de año. También estudiantes o adolescentes encuentran en enero un mes difícil para su economía. Y eso es algo que mina el ánimo a cualquiera.

También laboralmente son días difíciles. Paro, precariedad, vuelta de vacaciones, semanas y semanas sin un solo puente o festivo… sí, es triste. Pero más triste es que te lo recuerden 24/7, ¿no?

Pero más allá del trabajo o la situación económica, hay aspectos cotidianos que también afectan a nuestra actitud en el día a día. Por ejemplo, el clima. Que el invierno es más triste que el verano es un hecho. Que en enero todavía queda medio año para el verano, también. Por eso enero, en este sentido, también es el mes que peor parado sale.

Aplicación de la estrategia

Una vez el estudio estaba completo y los parámetros claros, el siguiente paso de Arnall y la agencia británica era poner en marcha su plan. Para ello tenían que lanzar un mensaje claro: el tercer lunes de enero es el día más triste del año. Pero probablemente, si este hubiera sido su claim, hoy no estarías leyendo este blog.

Para que su mensaje calara y las personas se sintieran realmente en el “Día más triste del año” recurrieron a una asociación sinestésica alcanzable para todos: la tristeza es azul. La lluvia se representa con el color azul; el mar y su melancolía también evocan a la tristeza; incluso el propio personaje de Tristeza en Inside Out es azul.

Llegados a este punto ¿Recuerdas cuál era el objetivo de desencadenó toda esta “ecuación”? Que en su día “más triste” las personas planificaran sus vacaciones y compraran los billetes de viaje con la agencia que contrató a Arnall. Sí, puro consumismo. Una tradición que se ha extendido desde 2005 hasta hoy en día. Porque, aunque cueste admitirlo… ¿qué sana cualquier pena? Comprar. Una hamburguesa, unos pantalones, unas botas, un jarrón, un viaje a las Bahamas… Sea lo que sea, pero comprar. Consumir.

Pero no dejes que un pseudocientífico con aires de marketiniano te diga cuál es el día más triste del año. Elígelo tú, y consume. Porque eso, de momento, no tiene remedio.